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La región Chaqueña y la deforestación

La deforestación continúa en Salta en territorios de comunidades indígenas en la zona de Tartagal. Hay medidas cautelares, hay fallos judiciales que no se cumplen. La policía no responde a las denuncias ni a los llamados de las comunidades que intentan proteger esos territorios.

Damos todo el apoyo a las familias y @radiocomunitarialavozindigena que intentan frenar la destrucción de sus territorios y riquezas naturales.

Más de dos años después de la decisión judicial, el impacto en el territorio wichí continúa. “Estuvimos hasta el 15 de marzo y la tala fue constante y permanente”, dijo Kraft a Salta / 12 al relatar su experiencia. Afirmó que a pesar de las denuncias que se presentaron ante la Policía, no hubo intervención y sólo le dijeron a la comunidad “que se organicen entre ellos.”

Uno de los temas del documental apunta a la recuperación que hace el cacique Juayuk (o Juan de Dios López, según el nombre occidental), quien “recupera árboles cortados de raíz con motosierras, o árboles quemados hasta la raíz”, dijeron los realizadores. Esto es posible gracias a los conocimientos ancestrales de Juayuk, ya que “puede combinar especies al hibridar nuevas semillas en estas raíces que aún tienen vida”.

“La ancestral cultura wichí está a punto de desvanecerse en la oscuridad del olvido”. La frase procede de la sinopsis del documental “Susurros en el Viento”, dirigido por el argentino Martín Kraft y producido por el belga François Toussaint, ambos residentes en España. Resume, a través de la experiencia de la comunidad Territorios Originario Wichí, ubicada en el kilómetro 3 de la ruta nacional 86, en el departamento de San Martín, la situación que atraviesa este pueblo originario en toda la provincia.

A los ojos de los realizadores, el hecho surgió de inmediato. A mediados de marzo, durante el rodaje, elegían un lugar de monte para realizar filmaciones. Cuando volvieron al día siguiente, vieron la devastación del lugar como consecuencia de la tala ilegal en un territorio reconocido para uso ancestral por un relevamiento del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI).

El hecho ya fue denunciado ante la Justicia en 2019 pidiendo que se ordene una acción para evitar el desmonte de las 593 hectáreas de territorio originario. El 30 de diciembre de 2019, la Justicia de Tartagal hizo lugar a la medida cautelar presentada por la abogada Cecilia Jezieniecki ordenando a quienes realizaron acciones que afectaron el territorio que se abstengan de continuar con esa actividad.

Los estragos se referían al cercado del territorio, así como al ingreso de ganado y a la tala de madera. La jueza de Tartagal Griselda Nieto ordenó la suspensión de todas “aquellas actividades/actuaciones que alteren o modifiquen la situación de hecho en el Territorio que es de ocupación comunitaria y lo es hasta el juicio principal, bajo apercibimiento de desobediencia judicial”. En ese momento, además de dar intervención a un Juez de Paz de la jurisdicción, se decidió dar lugar también al Ministerio de Medio Ambiente de la provincia, “por la extracción de madera”.

A entender de Kraft, la devastación del bosque nativo “es coordinada por los productores madereros que atacan a las comunidades”. También informó sobre una estrategia que siempre se ha utilizado en la zona y es el título catastral, a veces imperfecto, para apropiarse de los territorios “y luego plantar soja”.

En los territorios se llevan a cabo diferentes medidas para intentar desplazar a las comunidades, como la tala de árboles, el incendio de maderas, o el uso de artimañas como dar la tierra en comodato (lo que implica que quien está en el territorio firme y con ella transfiere la propiedad de la tierra a los apropiadores), y si todo falla, convocar a otras familias ajenas a la comunidad para iniciar un conflicto interno.

“Entendemos que el negocio de la provincia es la soja y no se mira más allá”, dijo Kraft, al afirmar que poco se tiene en cuenta que se trata de una zona declarada de emergencia sanitaria y “muy sensible”. “No entienden el nivel de desastre social y sanitario que se produce en poco tiempo”, agregó el realizador audiovisual.

El documental en muchos aspectos intenta rescatar el vínculo de la cultura wichí con la naturaleza, que también es parte de la cultura de todos los pueblos indígenas. “No hay otra cosa que hacer una denuncia por la violación de los derechos humanos en la zona”, dijo Kraft, al afirmar que uno de los objetivos que acompaña al documental es generar una propuesta superadora para hacer del territorio que lidera Juayuk, un santuario de la naturaleza y de cultura” . “Pero están destruyendo el territorio dónde queríamos hacer el proyecto”, dijo con desánimo.

Garantía de impunidad

“Desde hace mucho tiempo la Comunidad sufre constantemente la tala de su bosque nativo. La gente entra al territorio y hace el desmonte, lo hacen generalmente de noche, los sábados y domingos. Talan toda la noche y luego se retiran con camiones cargados. Están depredando lentamente el bosque nativo y la Comunidad”, dijo Jezieniecki, abogado de la Comunidad, en un documento difundido por ENDEPA.

“Todas estas intrusiones implican una violación de los derechos territoriales de la Comunidad originaria, que ya ha hecho varias denuncias a la policía, al Ministerio de Medio Ambiente de la Provincia de Salta, pero nunca recibió respuestas. La policía rural no va a controlar la tala que denuncian y el Ministerio sólo hizo un acta”, agregó.

El acta de inspección Nº 042-000942 realizada por el Ministerio de Ambiente, el 6 de septiembre de 2018, señala que “la Policía Rural y Ambiental Nº 4 de la localidad de Tartagal, habiendo verificado la existencia de ejemplares cortados de cebil y palo blanco en las coordenadas geográficas referidas”.

Juan de Dios López señaló con preocupación que “la tala nos obliga a retirarnos de nuestro territorio y abandonar lo que es nuestro, abandonar nuestro sacrificio y no queremos eso. Hicimos muchas denuncias porque conocemos la situación y queremos que se detenga el desmonte en territorio indígena. Para nosotros el monte es vital, es estar cerca de la naturaleza, respetando el llamado de la madre naturaleza, viviendo de manera sana”.

Sobre el constante avasallamiento al que están siendo sometidos, López afirmó que “estas acciones están destruyendo nuestra cultura y están provocando la división de nuestras fuerzas. Los indígenas durante décadas han fortalecido el territorio, han fortalecido los árboles y ahora estas empresas mandan excavadoras para avasallar todo el territorio indígena. Queremos proteger nuestro territorio, buscamos que se cumplan nuestros derechos. Somos culturales, la tierra es nuestra vida”.

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